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Ternura

Vazquez

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en: Junio 13, 2019, 09:38:04 pm
Su relación se extendió por más de 10 años.  Inicialmente, comenzaron como novio y novia saliendo por casi 2 años.  Y luego cometió un error....  Ella no supo que había cometido un error hasta varios años después, cuando finalmente se lo dijo.  Una noche estaban hablando por teléfono y mientras se despedían, ella dijo "te quiero".  Era algo que ella siempre decía a una multitud de personas.  El amor para ella, en ese momento, era sólo una palabra.  Nunca había sentido amor.  Fue lo mismo que decir adiós.



Su primera ruptura fue un misterio.  Todo iba tan bien y entonces, un día, dijo que no quería verla más.  Ella había llorado durante semanas que se convirtieron en meses, sin saber lo que causó su repentina decisión.  Con el paso de los años, otra relación se desarrolló a partir de las cenizas de la última.  Una amistad tan profunda e inspiradora.  Una amistad que no tenía límites y que exploraba sus deseos mutuos.  Una amistad que era mutuamente erótica sin limitarse.  Ambos disfrutaron de un ocasional estruendo en las sábanas.  Su sexo no tenía ternura y eran principalmente deseos animales que equivalían a la realización sexual.  Su sexo era el mismo cada vez.  Ella lo puso duro, le dio la cabeza y él se le correría en la boca y en la cara.  Se duchaban y eso es todo.  Ella lo quería, pero nunca se sintió satisfecha con su sexo.  Cada vez que juraba sería su última vez, y sin embargo, cada vez que estaba atrapada en el momento, sólo para experimentar la misma frustración sexual.  Se negó a besarla o a abrazarla o incluso a satisfacer sus necesidades.  Se encontró siendo esclava de sus deseos y de su amor por él.



Entonces algo cambió.  Cuando cambió, ella no lo sabía.  Pero definitivamente cambió.  Se volvió tierno.  Comenzó como tomarle la mano o darle besos inesperados.  Luego sucedió durante uno de sus momentos sexuales.  Ella vino a relajarse y a pasar algún tiempo con él.  Ella siempre había disfrutado de su compañía, incluso cuando él estaba de mal humor.  La hacía reír y miraba la vida desde una perspectiva diferente.  Él se acercó y sostuvo tiernamente la mano de ella en la suya.  Su pulgar acarició la palma de su mano, escribiendo tiernamente círculos.  Se acercó, girando sobre su costado, y le puso una ventosa en la barbilla.  Acercó la boca de él a la de ella, encajonando la de ella con la de él.  Su lengua exploró delicadamente su humedad interior, tomando tiempo para pezonear en sus labios llenos.  Sus manos se deslizaron de la cara de ella, encontrando el camino hacia sus pechos.  Ella se meneó con placer mientras él ahuecaba cada montículo blando entre sus palmas.  Exprimió y masajeó la carne hasta que se enseñaron los pezones.  Movió la boca a cada pezón chupando y masticando.  Ella abrió sus piernas, rodeándolas alrededor de su cintura.  Su gran cabeza la encontró toda mojada y entró en su dominio caliente.  Ella suspiró con placer y alivio.  Una vez más, ella era suya.  Su boca encontró la de ella una vez más.  Sus besos se profundizaron a medida que su pasión crecía.  La sacó y la convenció de que se diera la vuelta.  Se puso de rodillas, levantando el culo.  Volvió a penetrar profundamente en su interior, esta vez su dura lanza encontró la rigidez de su culo.  La caída inicial le causó mucho dolor.  El dolor la atravesó como un hierro caliente.  Y entonces, tan pronto como empezó, se detuvo, convirtiéndose en placer.  Mientras bombeaba, su boca encontró su espalda.  Le ahuecó los pechos mientras le mordisqueaba la espalda.  Ella empujó hacia atrás encontrando sus empujones, animando a su lanza a penetrar más profundamente.  Se apoyó en su espalda y le puso una ventosa en los pechos colgantes.  Sus impulsos se volvieron más urgentes a medida que sus jugos fluían.  Un empujón más..... más profundo, la sensación creció.   Ambos se aferraron a anticipar....esperar...esperar.  Volvió a empujar, ambos cuerpos corriendo con el placer de un orgasmo.  La electricidad creció y ambos se sorprendieron con la excitación mutua!



Se apoyó sobre ella, su corazón latiendo con fuerza como resultado de su esfuerzo.  "Quiero..." susurró en voz baja.  Su respiración se volvió a detener, su cuerpo se apretó y ella pensó que él estaba teniendo otro orgasmo.  Era típico de él tener dos, mientras que ella apenas tenía uno.  Ella se dio la vuelta y lo empujó suavemente.  Ella lo sacudió varias veces... y luego descubrió que nunca se enteraría de lo que él estaba a punto de decir.  Su momento de ternura se había ido.... ¡nunca se repitió!


 

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